Arquitectura y Política

Sesión 14

Arquitectura para mundos alternativos

Reseña por Aldo González Barrera

El inicio de la segunda década del S.XXI se vio marcado por la efervescencia de movimientos sociales, los cuales evidencian la crisis de representatividad política en distintas ciudades del mundo. En Estambul, Madrid, Nueva York y Ciudad de México, irrumpieron movimientos como la Primavera Árabe, el 15-M, Occupy Wall Street y el Yo soy 132. Todos ellos se originaron de forma orgánica, por jóvenes que organizados mediante redes sociales se tomaron las calles para manifestar su hartazgo frente a una infinidad de agendas pendientes, pero sobre todo para plantear nuevos horizontes democráticos y formas más directas de hacer política.

Las reflexiones al interior de los distintos campos de pensamiento, no se hicieron esperar. Desde la arquitectura, Zaida Muxí y Josep Maria Montaner publican en el 2011 un libro titulado “Arquitectura y Política”. Esta obra manifiesta el interés de los autores por analizar la responsabilidad social de la disciplina y repensar las formas urbanas con aportaciones relevantes provenientes de las ciencias sociales. Destacan cuestionamientos como: ¿Hasta qué punto es éticamente aceptable que los arquitectos cumplan todos los requisitos del cliente con tal de poder construir? o ¿Qué impacto ha tenido la emancipación de la mujer en el urbanismo?

A lo largo del libro se descubren las distintas relaciones existentes entre la política, entendida como la organización de un grupo de personas en el espacio, y la arquitectura, que consciente o inconscientemente, condiciona la forma en que nos relacionamos. Este llamado a replantear la función del arquitecto, se da en una época en que los intereses privados y la ideología del poder público dificultan la creación de una verdadera cultura crítica. Por ello es necesario entender las características esenciales de la ciudad contemporánea, para comenzar a crear un pensamiento progresista acorde a nuestro tiempo.

El libro se estructura en cinco capítulos y parte de la dimensión temporal, describiendo la evolución de la acción política en la arquitectura, desde sus orígenes hasta la globalización. Continúa con las implicaciones negativas de estos procesos en territorios específicos y culmina con una visión más propositiva, sugiriendo algunas alternativas para transformar la ciudad de forma creativa. Todo el texto está acompañado de una gran cantidad de citas, referencias y recomendaciones que permiten profundizar en cada uno de los temas.

Estos ensayos alertan sobre las problemáticas que la posmodernidad ha generado en nuestra calidad de vida urbana, como la pérdida de la memoria colectiva, los asentamientos informales, y la mentira de los suburbios. Pero más allá de la identificación de problemas, indica valores, procesos e instrumentos como la diversidad, participación, igualdad y sostenibilidad, que deben incorporarse en la práctica profesional diaria de los arquitectos interesados en hacer un trabajo auténticamente culto, crítico y colectivo.

A cinco años de su publicación, los temas abordados en el libro comienzan a integrarse en el discurso de varios arquitectos y políticos a nivel internacional. En la actualidad, eventos tan mediáticas como la Bienal de Arquitectura de Venecia o el premio Pritzker, contemplan en sus criterios algunas de las cuestiones antes mencionadas. Sin embargo cabe cuestionarse su inclusión como parte integral de los mismos, más allá de relegarse a intereses meramente circunstanciales.

¿Cómo evitar caer en la dicotomía entre una arquitectura social comprometida con resolver problemáticas reales y una arquitectura estrella, solo interesada en cuestiones estéticas o económicas?

Asimilar por completo todos estos temas como parte fundamental de la formación del arquitecto, no se logrará de la noche a la mañana, pero el papel que juegan las universidades en este proceso es fundamental para transitar del modelo académico centrado en formar simples servidores del poder, hacia otro más comprometido con llevar a la práctica los ideales de democracia y justicia en las ciudades del S. XXI.

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Aldo González Barrera  (@banquetalibre) es orgulloso fundador de La Banqueta Se Respeta y camarada caminante, también es Arquitecto y Master en Desarrollo Urbano Territorial.

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